La masacre de la Edad del Hierro estuvo dirigida a mujeres y niños, según revela un nuevo análisis

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Una fosa común recientemente analizada de principios de la Edad del Hierro en Serbia sugiere una matanza brutal y deliberada, con pruebas convincentes que señalan a mujeres y niños como objetivos principales. El sitio de Gomolava, que data del siglo IX a. C., albergaba los restos de 77 personas, muchas de las cuales murieron violentamente en lo que parece ser un acto intencionado.

El descubrimiento y los hallazgos iniciales

La fosa común fue desenterrada en Gomolava, un antiguo montículo de asentamiento (tell) en la cuenca de los Cárpatos. Los restos, previamente atribuidos a una pandemia en un análisis de 1976, han sido objeto de un nuevo escrutinio por parte de investigadores de la Universidad de Edimburgo y el University College Dublin. Esta investigación reveló heridas sin curar consistentes con ataques violentos, heridas defensivas y evidencia de impactos de proyectiles.

De las 77 víctimas, más del 66% eran niños y adolescentes (51 personas), y el 71% de aquellos cuyo sexo pudo determinarse eran mujeres (51 de 72). La enorme desproporción de mujeres y niños plantea interrogantes críticos sobre la naturaleza de esta masacre.

Contexto: Choque de culturas y disputas por tierras

El período alrededor del 900 a. C. estuvo marcado por importantes cambios sociales en la región. Los pastores nómadas de la estepa euroasiática comenzaron a competir con las comunidades agrícolas asentadas que estaban volviendo a ocupar antiguos sitios. Esto creó conflictos sobre el uso de la tierra y los recursos.

“Existen dos formas contradictorias de utilizar el paisaje”, explica Barry Molloy del University College Dublin. La masacre puede haber sido un intento brutal de afirmar su dominio, desplazando a grupos rivales e impidiendo la resistencia. La alta proporción de víctimas no relacionadas sugiere un conflicto social generalizado, más que una disputa localizada. Los análisis de ADN e isótopos indican que los individuos provenían de diferentes orígenes y compartían prácticas culturales comunes pero no vínculos familiares directos.

¿Por qué mujeres y niños? Un acto deliberado de violencia

Los ataques contra mujeres y niños se desvían de los patrones típicos de guerra. Si bien la violencia a menudo se centra en hombres adultos, esta masacre parece haber eliminado intencionalmente a poblaciones vulnerables. Los investigadores especulan que los perpetradores podrían haber tenido la intención de enviar un mensaje claro: o se rinden o se enfrentan a la destrucción total.

Alternativamente, algunos sugieren que la ausencia de hombres adultos podría indicar que estaban en otro lugar, dejando a mujeres y niños indefensos. Sin embargo, la naturaleza brutal de las lesiones (fuertes golpes en la cabeza y violencia por contacto cercano) respalda la teoría del homicidio intencional.

Entierro simbólico: una secuela complicada

Lo que hace que este acontecimiento sea aún más inquietante es el meticuloso entierro. Las víctimas fueron enterradas junto con objetos personales (joyas de bronce, cerámica) e incluso los restos de un ternero descuartizado. También se colocaron en la tumba piedras de moler rotas y semillas quemadas, que representan todo el ciclo alimentario.

“Es todo el ciclo alimentario, todo depositado junto a ellos”, dice Molloy. Esto sugiere que el entierro no fue sólo una eliminación sino un acto deliberado y simbólico. Es posible que los asesinos no hayan sido las mismas personas que realizaron los ritos, lo que añadió otra capa de complejidad al evento.

La Edad del Hierro fue un período de extrema inestabilidad en toda Europa, con frecuentes conflictos armados. La masacre de Gomolava sirve como un escalofriante recordatorio de la brutalidad que definió esta era. Los ataques intencionales contra mujeres y niños sugieren una forma de violencia particularmente despiadada destinada a someter la resistencia y asegurar el dominio sobre la tierra.