Restos estelares confirman la distancia y el poder de la supernova: se revela una cuna cósmica

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Durante décadas, los astrónomos han debatido sobre la distancia y la energía exactas del remanente de supernova Vela Junior, una nube brillante de escombros de una estrella que explotó hace miles de años. Ahora, un descubrimiento innovador vincula el remanente directamente con una estrella recién formada, Ve 7-27, proporcionando respuestas definitivas y una visión única de la evolución estelar.

El rompecabezas de décadas resuelto

La supernova Vela Junior (también conocida como RX J0852.0-4622 o G266.2-1.2) ha desconcertado a los científicos durante mucho tiempo porque su distancia y su verdadero tamaño no estaban claros. Los métodos tradicionales tuvieron dificultades para producir mediciones precisas. Esto ha cambiado ahora con la identificación de Ve 7-27, una estrella que está naciendo activamente dentro de la nebulosa.

Utilizando el Explorador Espectroscópico de Unidades Múltiples (MUSE) en el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, los astrónomos capturaron la primera imagen detallada de Ve 7-27 y su conexión con el remanente de supernova.

La prueba irrefutable: las huellas dactilares químicas se alinean

El avance clave provino del análisis del gas que fluye del Ve 7-27. Los investigadores, dirigidos por la Dra. Samar Safi-Harb de la Universidad de Manitoba, descubrieron que este gas compartía una firma química inconfundible con el material expulsado durante la explosión de Vela Junior.

“Esta es la primera prueba que vincula una estrella recién nacida con los restos de una supernova”, afirmó el Dr. Safi-Harb.

Esta alineación confirma un vínculo físico directo entre la estrella y el remanente, lo que permite a los astrónomos determinar finalmente que Vela Junior está aproximadamente a 4.500 años luz de distancia.

Implicaciones para comprender las supernovas y la formación estelar

Los nuevos hallazgos revelan que Vela Junior es más grande, más enérgica y se expande más rápido de lo estimado anteriormente. Se encuentra entre los restos de supernova más poderosos de nuestra galaxia. Esto sugiere que la estrella original era masiva y su explosión significativamente más violenta de lo que predijeron los modelos anteriores.

El Dr. Safi-Harb explica que las estrellas tienen capas como cebollas y las supernovas esparcen estas capas en el espacio. El descubrimiento muestra que estas capas dispersas ahora son visibles en la salida de una estrella bebé cercana, lo que ilustra cómo los eventos cósmicos reciclan materiales para la formación de nuevas estrellas.

La investigación tiene implicaciones más amplias para comprender cómo las galaxias se enriquecen con elementos y cómo los eventos cósmicos extremos continúan dando forma al Universo. Los elementos formados en la estrella en explosión eventualmente encontrarán su camino hacia nuevas estrellas, e incluso hacia la Tierra.

En última instancia, este estudio resuelve un antiguo enigma astronómico y al mismo tiempo ofrece información vital sobre cómo evolucionan las estrellas y las galaxias.