Una nave espacial clave en la misión Proba-3 de la Agencia Espacial Europea (ESA) se apagó después de perder el control de su orientación. El incidente, ocurrido a mediados de febrero, amenaza el proyecto único diseñado para estudiar la corona solar mediante la creación de eclipses artificiales en el espacio.
Descripción general de la misión: eclipses artificiales en órbita
Lanzado en diciembre de 2024, Proba-3 consta de dos naves espaciales que operan en tándem: el Coronagraph y el Occulter. El Occulter bloquea la intensa luz del sol, permitiendo que el Coronógrafo obtenga imágenes de la tenue corona solar sin distorsión. Este método es fundamental porque la corona, la atmósfera exterior del Sol, suele quedar oscurecida por el brillo de la estrella. Mantener una separación precisa de 150 metros (500 pies) con una alineación a nivel milimétrico es esencial para el éxito de la misión.
Detalles del incidente: Pérdida de control y drenaje de energía
La anomalía se centró en la sonda Coronógrafo. Una falla en su sistema de control de actitud hizo que se alejara del sol, cortando la energía de sus paneles solares. Esto desencadenó un apagado en “modo de supervivencia” cuando las baterías se agotaron. La ESA ha declarado que se está investigando la causa raíz, pero la pérdida de orientación impide que la sonda entre en modo seguro.
Esfuerzos de recuperación: un enfoque arriesgado
Los ingenieros ahora están considerando una maniobra de alto riesgo para acercar la nave espacial Occulter al Coronagraph averiado. La esperanza es que el Ocultista pueda ayudar a diagnosticar el problema o potencialmente restablecer el contacto. La ESA enfatiza que se proporcionarán actualizaciones a medida que surja nueva información.
Importancia: una misión única en su tipo
Proba-3 logró un hito en mayo de 2025 al demostrar la capacidad sin precedentes de mantener dos naves espaciales en una formación tan cercana y sincronizada. En junio de 2025, la misión capturó sus primeras imágenes artificiales de un eclipse solar, proporcionando datos valiosos sobre la corona solar. La pérdida del Coronógrafo pone en peligro esta capacidad única.
La misión Proba-3 representa un paso crucial hacia la física solar. La pérdida de una sonda pone de relieve los riesgos inherentes a las operaciones espaciales complejas y subraya la importancia de la redundancia en futuras misiones.
El futuro de Proba-3 está en juego mientras la ESA corre contra el tiempo para comprender y potencialmente recuperar la nave espacial dañada.



















