Las baterías usadas para vehículos eléctricos podrían alimentar la red eléctrica de China: ¿una solución sostenible?

0

El auge de los vehículos eléctricos (EV) está creando una nueva oportunidad para el almacenamiento de energía. A medida que las baterías de los EV envejecen y se retiran de los automóviles, todavía conservan una energía significativa. Según una investigación de la Universidad de Tsinghua, estas baterías de “segunda vida” podrían satisfacer hasta dos tercios de las necesidades de almacenamiento en red de China para 2050, ofreciendo una alternativa más barata y sostenible a depender únicamente de baterías nuevas o respaldos tradicionales de combustibles fósiles.

El problema de las energías renovables: la intermitencia

Las fuentes de energía renovables como la solar y la eólica son intrínsecamente variables. El sol no siempre brilla y el viento no siempre sopla. Esta intermitencia crea una brecha entre el suministro de energía y la demanda máxima, que normalmente se llena con plantas de gas o carbón. El almacenamiento de energía a escala de red es crucial para cerrar esta brecha, permitiendo guardar el exceso de energía renovable para su uso posterior.

Por qué son importantes las baterías usadas para vehículos eléctricos

Las baterías de los vehículos eléctricos se degradan con el tiempo y normalmente alcanzan el 80 % de su capacidad antes de ser reemplazadas en los vehículos. Sin embargo, esta capacidad restante es más que suficiente para aplicaciones de almacenamiento en red, donde las demandas son diferentes. A diferencia de un automóvil que necesita el máximo rendimiento, el almacenamiento en red prioriza el suministro constante de energía durante períodos prolongados.

Los beneficios económicos y ambientales son sustanciales:

  • El estudio estima que el uso de baterías de segunda vida podría reducir los costes de almacenamiento en un 2,5%.
  • Evita el impacto ambiental de la minería y el procesamiento de nuevos materiales para baterías.
  • Prolonga la vida útil de recursos valiosos, reduciendo el desperdicio.

Tendencias y proyecciones del mercado

La creciente adopción de vehículos eléctricos hace que esta solución sea cada vez más viable. En 2024, los vehículos eléctricos representaron el 20% de todas las ventas de automóviles, y China lideró la carga con casi dos tercios de esas compras. Esto significa que en las próximas décadas estará disponible una oferta cada vez mayor de baterías retiradas.

El estudio proyecta que el almacenamiento en red de segunda vida se acelerará después de 2030, alcanzando potencialmente 2 billones de vatios de capacidad para 2050, superando la capacidad alcanzable solo con baterías nuevas.

Desafíos y consideraciones de seguridad

Si bien es prometedor, reutilizar las baterías de los vehículos eléctricos no está exento de riesgos.

  • El análisis de las baterías es esencial: Las baterías deben probarse y agruparse por capacidad para garantizar un funcionamiento eficiente.
  • La seguridad es primordial: Las baterías degradadas pueden presentar riesgos de incendio si no se manejan adecuadamente con sensores de temperatura y voltaje.
  • La estandarización es clave: Se necesitan sistemas consistentes de monitoreo y aislamiento para evitar fallas en cascada.

A pesar de estos desafíos, empresas como Redwood Materials ya están demostrando la viabilidad de este enfoque, con un proyecto de 63 megavatios-hora en Nevada que demuestra que las baterías de segunda vida pueden ser rentables y ofrecer energía confiable de larga duración.

La reutilización de las baterías de los vehículos eléctricos representa un paso importante hacia un sistema energético más sostenible y resiliente. Al extender la vida útil de estos valiosos recursos, podemos acelerar la transición a la energía renovable y al mismo tiempo reducir el impacto y los costos ambientales.