Un ensayo clínico innovador ha demostrado que la administración de células madre a fetos sometidos a cirugía de espina bífida es segura y mejora significativamente los resultados neurológicos. El estudio, realizado en Estados Unidos y publicado en The Lancet, sugiere un posible cambio en la forma en que se tratan los defectos congénitos graves antes del nacimiento.
Hallazgos y metodología del ensayo
Investigadores dirigidos por la Dra. Diana Farmer de la Universidad de California en Davis, aplicaron células madre derivadas de las placentas de las madres directamente a la médula espinal expuesta de seis fetos diagnosticados con mielomeningocele (la forma más grave de espina bífida) entre las semanas 24 y 25 de gestación. Las exploraciones por resonancia magnética (MRI) realizadas después del nacimiento revelaron una reversión completa de la hernia del rombencéfalo, una complicación neurológica peligrosa a menudo asociada con esta afección, en los seis participantes.
El ensayo se diseñó para evaluar la seguridad y, lo que es más importante, no se desarrollaron tumores, la cicatrización de las heridas no se vio comprometida y la hernia del rombencéfalo se corrigió consistentemente. Esto aborda las principales preocupaciones en torno a las intervenciones fetales, donde los efectos secundarios no deseados pueden ser devastadores.
Por qué esto es importante: un punto de inflexión en la cirugía fetal
Se estima que la espina bífida afecta a entre 8.100 y 11.900 personas sólo en Inglaterra y Gales, y aproximadamente 536 embarazos por año provocan esta afección. La reparación quirúrgica actual del mielomeningocele es eficaz, pero el aumento de células madre podría mejorar drásticamente los resultados funcionales a largo plazo.
“Si logra que más niños puedan caminar que los que no lo hubieran hecho, entonces se convertiría en su estándar de atención”, dice el Dr. Farmer, destacando el potencial de una adopción generalizada si más estudios confirman estos hallazgos.
El beneficio clave radica en las propiedades regenerativas de las células madre mesenquimales, que pueden facilitar una reparación más rápida y completa de la médula espinal. La mejora de la función de la vejiga y los intestinos son ventajas potenciales adicionales, dadas las complicaciones a menudo debilitantes de la espina bífida.
Implicaciones futuras y próximos pasos
El éxito de este ensayo está generando un optimismo cauteloso por parte de la comunidad médica. Dr. Magdalena Sanz Cortés, experta en medicina fetal que no participó en el estudio, sugiere que, si se replica en ensayos más amplios, este enfoque podría presagiar “una nueva era en la cirugía fetal”.
Si bien son preliminares, estos resultados ofrecen un argumento convincente para ampliar las terapias con células madre a intervenciones prenatales para otros defectos congénitos. Se necesita más investigación para perfeccionar la técnica y confirmar la seguridad y eficacia a largo plazo, pero este estudio marca un salto significativo hacia tratamientos más eficaces y menos invasivos para enfermedades congénitas graves.
La posibilidad de revertir el daño neurológico in utero es una perspectiva transformadora, que ofrece esperanzas de mejorar la calidad de vida de los niños nacidos con espina bífida y potencialmente abre puertas a intervenciones similares para otros defectos congénitos devastadores.
