Los neurobiólogos están llevando a cabo investigaciones innovadoras para comprender cómo se desplazan las mariposas monarca utilizando el campo magnético de la Tierra. En un estudio único llevado a cabo en Texas, investigadores dirigidos por el Dr. Robin Grob de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología están realizando experimentos neurológicos precisos en mariposas vivas.
La configuración experimental
El proceso implica implantar quirúrgicamente electrodos microscópicos directamente en el cerebro de las mariposas. Estos electrodos, más finos que el cabello humano, se insertan mientras el insecto está inmovilizado, pero vivo, lo que permite a los científicos medir la actividad neuronal. Las alas de la mariposa se abren con cinta adhesiva y el cuerpo se fija bajo un microscopio para mayor precisión.
Por qué esto es importante
Las mariposas monarca migran miles de kilómetros, demostrando una notable precisión de navegación. Durante años, los científicos saben que utilizan la posición del sol y la luz polarizada como guías. Sin embargo, evidencia reciente sugiere que también perciben el campo magnético de la Tierra, al igual que las aves y las tortugas marinas. Esta capacidad podría explicar cómo mantienen el rumbo en condiciones nubladas o sobre terreno desconocido.
La investigación en curso es fundamental porque podría desentrañar los mecanismos biológicos detrás de la magnetorrecepción. Comprender este proceso en las mariposas puede arrojar luz sobre cómo otros animales, incluidos los humanos, perciben e interactúan con los campos magnéticos.
Los próximos pasos
Los investigadores ahora analizarán los datos recopilados de los electrodos para identificar qué neuronas se activan en respuesta a cambios en la orientación magnética. Esto ayudará a mapear el “sentido magnético” de la mariposa, revelando cómo convierte las señales ambientales en respuestas de comportamiento.
El estudio destaca los desafíos de la investigación neurocientífica sobre insectos. A pesar de la naturaleza invasiva de los experimentos, los conocimientos adquiridos podrían revolucionar nuestra comprensión de la navegación animal y la biología sensorial.















