Los astrónomos han identificado una estrella compuesta casi en su totalidad por material expulsado de una de las primeras explosiones estelares del universo. Este descubrimiento proporciona una ventana única a las condiciones del cosmos poco después del Big Bang. La estrella, denominada PicII-503, se encontró en Pictor II, una pequeña galaxia enana que orbita la Gran Nube de Magallanes, que a su vez orbita nuestra Vía Láctea.
Una cápsula del tiempo del universo temprano
PicII-503 exhibe una composición química extremadamente primitiva, con niveles excepcionalmente bajos de hierro y calcio en relación con el carbono. Este desequilibrio sugiere que se formó a partir de gas contaminado directamente por una supernova débil de una de las primeras estrellas que existió. En el universo primitivo, las primeras estrellas estaban compuestas casi exclusivamente de hidrógeno y helio. Cuando murieron en supernovas, forjaron elementos más pesados como carbono, oxígeno y hierro, dispersándolos por el espacio.
¿El significado? La composición química de esta estrella nos muestra que no todas las supernovas tempranas eran iguales. Algunos eran más débiles y atrapaban elementos más pesados como el hierro dentro de su núcleo mientras expulsaban elementos más ligeros como el carbono. Esta es la primera observación confirmada de este escenario.
Por qué esto es importante para la evolución cósmica
El descubrimiento refuerza la idea de que las galaxias pequeñas y tempranas como Pictor II desempeñaron un papel fundamental en la siembra de galaxias más grandes con los componentes básicos de la vida. Con el tiempo, la Vía Láctea y otras galaxias grandes absorbieron estas reliquias galácticas más pequeñas, heredando sus firmas químicas.
“Lo que más me emociona es que hemos observado un resultado de la producción inicial de elementos en una galaxia primordial, lo cual es una observación fundamental”, dice Anirudh Chiti, el investigador de la Universidad de Stanford que dirigió el estudio.
PicII-503 está a unos 600.000 años luz de distancia, en la constelación de Pictor. Se estima que tiene entre 10 y 12 mil millones de años. El descubrimiento se realizó utilizando la Cámara de Energía Oscura en Chile, parte del programa NSF NOIRLab.
La búsqueda de estrellas más antiguas
Los investigadores creen que estrellas como PicII-503 pueden ser más comunes en las regiones exteriores de las galaxias, lejos de los centros densos donde la evolución estelar es más activa. Esto sugiere que las búsquedas futuras de estrellas químicamente primitivas deberían centrarse en las afueras galácticas.
El hallazgo ofrece una visión poco común de las primeras etapas del universo. Es similar a la arqueología cósmica, descubrir fósiles estelares que contienen las huellas dactilares de las primeras estrellas y las condiciones en las que explotaron. Esto proporciona información esencial sobre cómo los elementos más pesados se distribuyeron por primera vez en el cosmos, lo que finalmente permitió la formación de planetas y vida.
