El último cuarto de luna será visible en el cielo nocturno entre el 9 y el 10 de febrero, ofreciendo una excelente oportunidad para que los observadores de estrellas observen las características de su superficie con gran detalle. La luna semiiluminada, que se elevará por el sureste poco después de la medianoche del 10 de febrero, aparecerá junto a estrellas brillantes como Spica y Arcturus.
Por qué esto es importante
La fase del tercer cuarto ocurre cuando el lado izquierdo de la Luna está iluminado, creando sombras dramáticas a través de cráteres y cadenas montañosas. Esta visibilidad es especialmente valiosa porque los detalles de la superficie lunar son más pronunciados durante esta fase, lo que permite una observación más clara de las estructuras geológicas. Los cráteres y montañas de la luna se destacan debido a la luz solar de ángulo bajo que los golpea en este momento.
Observando la superficie lunar
El terminador, la línea divisoria entre la luz y la sombra en la Luna, es el mejor lugar para enfocar su telescopio. En este borde, las sombras se extienden por el paisaje lunar, resaltando los bordes de los cráteres y los picos centrales de formaciones como Herchel, Ptolemaeus, Alphonsus y Arzachel.
- Un telescopio con una apertura de 9 pulgadas revelará fácilmente los picos centrales de Arzachel y Alfonso.
- Los lugares de aterrizaje del Apolo 12 y del Apolo 14 se pueden ubicar cerca de Mare Cognitum. El Apolo 14 aterrizó hace más de 55 años, el 5 de febrero de 1971.
Geología e Historia Lunar
El terreno de la luna cuenta una historia de antiguos impactos y actividad volcánica. Se cree que los Montes Appenninus, una cadena montañosa de 370 millas de largo, se formaron a partir del mismo impacto de asteroide que creó la cuenca Imbrium, que luego se llenó de lava para convertirse en el “Mar de las Lluvias”. Esto pone de relieve cómo los accidentes geográficos lunares son restos de eventos catastróficos y procesos geológicos posteriores.
El último cuarto de luna proporciona un momento ideal para que los astrónomos aficionados exploren la geología lunar desde sus hogares, sin la necesidad de equipos avanzados.
Para aquellos interesados en observar la luna, los binoculares o telescopios con aumento moderado revelarán detalles de la superficie. Los cielos despejados y una contaminación lumínica mínima mejorarán la visibilidad. Este evento es un recordatorio del pasado dinámico de la luna y su papel continuo como faro celestial para la exploración científica.
