La última novela de Tim Winton, Juice, no es sólo otra historia distópica sobre el clima; Es un examen brutal y apasionante de la adaptación y la retribución en una Australia futura abrasadora. El New Scientist Book Club discutió recientemente la novela y la encontró terriblemente plausible y extrañamente esperanzadora.
Un mundo forjado en calor
La historia de Winton sigue a un narrador anónimo que cuenta su vida en un mundo sobrecalentado. La narrativa se desarrolla gradualmente, revelando el papel del protagonista a la hora de vengarse de los descendientes de los responsables del colapso climático. El libro no rehuye las duras realidades de la supervivencia en este entorno extremo.
Reacciones de los lectores: de apasionados a escépticos
Los miembros del New Scientist Book Club tuvieron fuertes reacciones. Glen Johnson elogió la descripción de Winton de las adaptaciones climáticas y señaló que la novela se sentía “natural, a pesar de ser tan diferente de la práctica actual”. Victor Churchill encontró el libro “absolutamente convincente”, mientras que Linda Jones admitió haber luchado con el comienzo lento antes de quedar “rápidamente atrapada”.
Sin embargo, no todos quedaron convencidos. Jacqueline Ferrand cuestionó la verosimilitud de que un extraño exigiera una historia de vida en un entorno distópico, mientras que Steve Swan bromeaba acerca de que le dispararon al protagonista antes de terminar su relato.
¿Es distópico o posdistópico?
La novela generó un debate sobre si califica como distópica. El propio Winton se opone al término, calificándolo de “opiáceo” que crea distanciamiento de la realidad. Algunos lectores estuvieron de acuerdo y sugirieron que Juice describe un mundo post-distópico donde las personas se han adaptado para sobrevivir. Niall Leighton respondió que muchas vidas ya están entrando en condiciones distópicas, lo que hace que la visión de Winton sea inquietantemente real.
Más allá de la advertencia: la necesidad de visiones esperanzadoras
Un miembro, Niall, planteó un punto crucial: ¿las advertencias distópicas por sí solas previenen el futuro que representan? Abogó por historias centradas en la construcción de un futuro deseable, libre de discriminación y jerarquías. Otra lectora, Gosia Furmanik, cuestionó la lógica de la novela y sugirió que la educación y la regeneración serían más efectivas que la retribución.
Un final que perdura
El final ambiguo de la novela, que ofrece una pizca de esperanza, dividió a los lectores. Algunos abrazaron la conclusión abierta, mientras que otros desearon una resolución más definitiva. En última instancia, Juice obliga a los lectores a enfrentar preguntas incómodas sobre el cambio climático, la supervivencia y las opciones que enfrenta la humanidad.
Juice* de Tim Winton es un claro recordatorio de que el futuro no está predeterminado. Es un llamado a ir más allá de las advertencias y construir un mundo en el que valga la pena vivir.
El New Scientist Book Club ahora centrará su atención en Art Cure de Daisy Fancourt, explorando la ciencia de cómo las artes pueden transformar nuestra salud.



















