Una revisión exhaustiva de cientos de estudios sobre el aumento del nivel del mar ha descubierto que casi todos subestiman la altura real de los océanos por un margen significativo: hasta 30 centímetros (casi un pie). Esto significa que las proyecciones de inundaciones costeras, inmersión de tierras y desplazamiento de poblaciones han sido dramáticamente erróneas, poniendo en riesgo a millones de personas más de lo que se pensaba anteriormente. Los hallazgos, publicados en Nature el 4 de marzo, exponen un error sistémico en la forma en que los investigadores han evaluado la vulnerabilidad costera durante más de una década.
La magnitud del error de cálculo
Los investigadores Katharina Seeger y Philip Minderhoud de la Universidad de Wageningen analizaron 385 estudios revisados por pares publicados entre 2009 y 2025 y descubrieron que aproximadamente el 99% se basaba en datos erróneos. El error surge de la dependencia de los “geoides” (modelos digitales de la gravedad y la rotación de la Tierra) en lugar de mediciones directas y verificadas del nivel del mar. Los geoides son herramientas útiles, pero son propensos a imprecisiones en regiones con escasez de datos y no tienen en cuenta las condiciones del océano en tiempo real, como corrientes y mareas.
Esta no es sólo una cuestión académica. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas ha citado 45 de estos estudios defectuosos en su Sexto Informe de Evaluación, lo que significa que la política climática global se ha construido sobre información incompleta.
Por qué esto es importante: el costo humano
Una comprensión precisa del nivel del mar es fundamental porque incluso pequeños aumentos en la altura del océano tienen consecuencias enormes. Un aumento de un metro podría desplazar hasta 132 millones de personas, un 68% más de lo que sugieren estimaciones anteriores. Las comunidades costeras, especialmente en el sudeste asiático y el Indo-Pacífico, enfrentan una amenaza inmediata y creciente. En algunas de esas regiones, las estimaciones actuales están equivocadas en más de un metro, lo que significa que el peligro es incluso más extremo de lo que se cree.
La subestimación no es aleatoria. La dependencia de los geoides crea un sesgo constante, particularmente en áreas donde las mediciones directas son escasas. Esto ha dado lugar a una peligrosa y falsa sensación de seguridad, que ha retrasado las medidas de adaptación necesarias.
La causa raíz: datos versus modelos
El problema no es la falta de herramientas, sino la falta de diligencia. Los científicos tienen acceso a mediciones precisas del nivel del mar mediante satélites, mareógrafos y boyas oceánicas. Sin embargo, muchos estudios omitieron estos puntos de datos cruciales y optaron por la conveniencia de los geoides.
“Eso es básicamente lo que hemos hecho sin saberlo”, dice el científico climático Anders Levermann. “Estas estimaciones nos dicen ahora que estamos mucho más lejos en el futuro de lo que pensábamos”.
Los pocos estudios que sí utilizaron datos verificados (menos del 1% de los revisados) mostraron resultados significativamente más precisos. La discrepancia varía geográficamente, y los errores más pequeños se encuentran en América del Norte y Europa, donde la cobertura de datos es mejor.
Avanzando: corrigiendo el rumbo
Los investigadores han publicado datos del nivel del mar costero de alta resolución y disponibles públicamente para ayudar a futuros estudios a evitar estos errores. La implicación es clara: los planificadores costeros deben priorizar las mediciones verificadas sobre los modelos teóricos al evaluar la vulnerabilidad.
El océano está subiendo más rápido y más alto de lo que se creía anteriormente. Ignorar los datos corregidos sólo exacerbará las consecuencias. Los hallazgos exigen un cambio rápido en la metodología para garantizar que las estrategias de adaptación se basen en la realidad, no en la subestimación.
