Nueva especie de dinosaurio confirmada: Nanotyrannus no era un T. Rex adolescente

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Durante más de tres décadas, los paleontólogos han debatido la identidad de un fósil de tiranosaurio más pequeño: ¿era un Tyrannosaurus rex juvenil o una especie distinta? Una nueva investigación confirma de manera concluyente esto último. Dos estudios independientes, publicados en Nature y Science, demuestran que este dinosaurio no era un T. rex joven sino un Nanotyrannus lancensis adulto, un eslabón perdido largamente buscado en la evolución de los tiranosaurios.

El debate que dura décadas

La controversia comenzó en 1942 con el descubrimiento de un cráneo pequeño con dientes afilados inicialmente clasificado como Gorgosaurus. En 1988, los científicos lo reclasificaron como Nanotyrannus lancensis, un tiranosaurio “pigmeo”. Los escépticos argumentaron que los fósiles representaban a un T. rex juvenil, dadas las similitudes en la estructura del cráneo. La falta de evidencia esquelética completa dejó el debate sin resolver durante años.

Prueba en los huesos

Lindsay Zanno de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y James Napoli de la Universidad Stony Brook dirigieron el primer estudio concluyente. Analizaron un esqueleto notablemente conservado desenterrado en la Formación Hell Creek de 67 millones de años de antigüedad en Montana. El fósil, que forma parte del famoso espécimen de “Duelos de dinosaurios”, mostraba a un pequeño tiranosaurio enzarzado en una lucha con su presa.

El equipo encontró evidencia definitiva: los anillos de crecimiento en los huesos de las piernas y los brazos indicaban que el dinosaurio estaba completamente desarrollado, no era un juvenil. Fundamentalmente, la cola contenía 35 vértebras (menos de las 40 típicas del T. rex adulto) y los brazos eran proporcionalmente más grandes. Estas distinciones, combinadas con características únicas en el sistema respiratorio y la caja del cerebro, demostraron que Nanotyrannus era una especie separada.

El segundo estudio confirma los hallazgos

Un equipo de investigación independiente dirigido por Christopher Griffin de la Universidad de Princeton llegó a la misma conclusión utilizando un fósil diferente. Examinaron los huesos de la garganta (el hioides) que, al igual que los huesos de las extremidades, muestran anillos de crecimiento anuales. Su análisis confirmó que el espécimen era un N adulto. lancensis.

“Convergimos en la misma conclusión final”, afirmó Griffin. “Dos líneas de evidencia muy diferentes nos llevaron al mismo resultado”.

Una nueva especie, y tal vez otra

Los investigadores reexaminaron otro fósil largamente debatido conocido como “Jane”. El análisis sugiere que Jane era un Nanotyrannus joven, pero un poco más grande que N. lancensis. Los científicos proponen que Jane representa una nueva especie, Nanotyrannus lethaeus, llamada así por el río Leteo en la mitología griega, que inducía al olvido. El nombre alude al hecho de que el dinosaurio ha estado escondido a plena vista durante décadas.

Funciones e implicaciones ecológicas

La confirmación de Nanotyrannus se suma a la creciente evidencia de que los ecosistemas de dinosaurios permanecieron diversos hasta el impacto del asteroide hace 66 millones de años. Nanotyrannus ocupaba un nicho ecológico distinto: era más pequeño, más rápido y tenía brazos más grandes que el enorme T. rex, que aplasta huesos. Esto sugiere que los tiranosaurios no eran depredadores monolíticos, sino que desempeñaban funciones variadas dentro de su entorno.

El descubrimiento también desafía décadas de investigación sobre el T.rex. Gran parte de nuestra comprensión sobre el crecimiento, el movimiento y la dieta de los tiranosaurios puede basarse en datos de dos dinosaurios diferentes. La investigación existente ahora requiere una reevaluación.

¿Qué sigue?

Actualmente se está preparando en Colorado un posible fósil juvenil de T. rex, que podría ayudar a perfeccionar nuestra comprensión de las etapas de crecimiento de la especie. Por ahora, la confirmación de Nanotyrannus echa por tierra nuestras suposiciones previas sobre la evolución de los tiranosaurios, destacando el dinamismo actual del descubrimiento paleontológico.