Los investigadores han descubierto neuronas específicas en ratones que parecen controlar directamente la capacidad de resistencia, lo que sugiere que el cerebro (no sólo los músculos) dicta cuánto tiempo puedes esforzarte físicamente. Los hallazgos plantean la posibilidad de terapias futuras para mejorar el rendimiento del ejercicio dirigiéndose a estas células cerebrales, aunque aún quedan obstáculos importantes.
El papel del cerebro en los límites físicos
Durante décadas, los científicos consideraron la respuesta del cerebro al ejercicio como algo separado de los cambios físicos en el cuerpo, como el crecimiento muscular. Sin embargo, esta nueva investigación sugiere que las adaptaciones cerebrales coordinan todas las demás mejoras fisiológicas, actuando como un regulador central de la resistencia. El estudio se centró en las neuronas del hipotálamo ventromedial, un área que ya se sabe que es crucial para la mejora de la aptitud física en los roedores: una estructura y función consistentes en todos los mamíferos, lo que significa que probablemente existan células similares en los humanos.
Cómo se desarrolla la actividad cerebral con el ejercicio
El equipo rastreó la actividad neuronal en ratones durante los entrenamientos en cinta rodante. Descubrieron que las neuronas con receptores SF1 mostraban una mayor actividad a medida que los ratones corrían, y la proporción de células activadas aumentaba cada día. Para el octavo día, más del 53% de estas neuronas se activaban en comparación con menos del 32% el día uno. Esto sugiere que, al igual que los músculos, el cerebro literalmente “construye” su respuesta de resistencia mediante el ejercicio repetido.
El bloqueo de las neuronas de resistencia reduce el rendimiento a la mitad
Para probar esto más a fondo, los investigadores utilizaron la optogenética (un método basado en la luz para controlar las neuronas) para desactivar temporalmente estas células vinculadas a la resistencia en un grupo separado de ratones. Los ratones aún mejoraron su distancia de carrera en unos 400 metros durante tres semanas de entrenamiento… pero esto fue la mitad de la mejora observada en ratones con neuronas intactas.
Utilización de combustible y recuperación muscular
El estudio sugiere que estas neuronas pueden influir en la forma en que el cuerpo utiliza la energía durante las actividades de resistencia. La inhibición de estas células obligó a los ratones a quemar carbohidratos más rápido, agotando sus reservas de combustible prematuramente. Las neuronas también parecen regular la liberación de PGC-1 alfa en los músculos, una proteína esencial para el uso eficiente del combustible, y promueven aumentos de azúcar en la sangre para una recuperación muscular más rápida.
El futuro de la mejora de la resistencia
Si bien la optogenética no es viable en humanos, los investigadores creen que podría ser posible desarrollar fármacos o suplementos que activen estas neuronas. Los experimentos preliminares que impulsaron la actividad neuronal en ratones dieron como resultado más del doble de resistencia en comparación con los grupos de control. Esto podría beneficiar particularmente a quienes tienen una capacidad de ejercicio limitada, como los ancianos o los supervivientes de un accidente cerebrovascular.
Advertencias y preguntas restantes
No se garantiza la traducción de estos hallazgos a humanos y existen preocupaciones de seguridad. La sobreestimulación de estas neuronas podría provocar peligrosos descensos de azúcar en sangre, dada su función en la regulación energética. Además, las células de resistencia del cerebro son sólo una parte de un panorama más amplio de salud. El ejercicio ofrece una multitud de beneficios (mejora del estado de ánimo, reducción de la ansiedad, mejora cognitiva) que pueden no replicarse por completo simplemente activando estas neuronas.
En última instancia, si bien el descubrimiento ofrece una visión fascinante del control del cerebro sobre la resistencia física, es poco probable que sea una solución única para mejorar la salud.
