Los astrónomos han identificado un potencial exoplaneta rocoso, denominado “Tierra fría”, que orbita una estrella a 146 años luz de nuestro sistema solar. Si bien su existencia aún no está confirmada, el planeta, designado HD 137010b, orbita dentro de los límites exteriores de la zona habitable de su estrella, lo que plantea dudas sobre su potencial para albergar agua líquida e incluso vida.
Descubrimiento e incertidumbres
El planeta candidato fue encontrado mientras revisaba datos de archivo de la misión K2 del Telescopio Espacial Kepler de la NASA. El descubrimiento aún no es definitivo; Los científicos sólo han detectado una instancia del planeta pasando frente a su estrella (un “tránsito”), lo que dificulta la confirmación.
HD 137010b orbita una estrella enana de tipo K, más pequeña y más fría que nuestro Sol, y recibe solo el 29% de la energía solar que recibe la Tierra. Las estimaciones sugieren un diámetro sólo ligeramente mayor que el de la Tierra, con un período orbital de aproximadamente 355 días. Sin embargo, estas cifras conllevan una incertidumbre significativa: las verdaderas condiciones en la superficie del planeta siguen siendo desconocidas.
La cuestión de la zona habitable
Según los datos actuales, es probable que el planeta tenga una superficie congelada a menos que posea una atmósfera densa. Sin atmósfera, las temperaturas superficiales promediarían -90°F (-68°C), comparables a las de Marte.
El punto crucial es que su ubicación en el límite de la zona habitable lo convierte en un caso límite. Que sea verdaderamente habitable depende de la composición atmosférica y de las posibles fuentes de calor internas. Hay un 40% de posibilidades de que se encuentre dentro de la zona habitable conservadora, donde los efectos de invernadero y los niveles de dióxido de carbono juegan un papel clave. Por el contrario, hay un 51% de posibilidades de que resida en la zona habitable más amplia y optimista, donde la actividad geotérmica podría mantener el calor. El 50% restante de posibilidades es que quede completamente fuera de la zona habitable.
Observaciones futuras
El brillo de la estrella anfitriona de HD 137010b ofrece una oportunidad única para realizar un análisis atmosférico detallado. Instrumentos como el telescopio espacial James Webb podrían detectar moléculas atmosféricas analizando la luz que se filtra a través de la atmósfera del planeta durante los tránsitos.
Sin embargo, debido a que su período orbital es de aproximadamente 355 días, los tránsitos son poco frecuentes, lo que hace que la sincronización precisa sea crucial. Próximas misiones como TESS de la NASA, CHEOPS de la ESA y especialmente PLATO de la ESA (que se lanzará en 2026) podrían proporcionar las observaciones necesarias.
El potencial de HD 137010b para albergar un entorno habitable depende de su atmósfera. Una cantidad sustancial de dióxido de carbono podría atrapar suficiente calor como para permitir que haya agua líquida en la superficie.
Este descubrimiento destaca la búsqueda en curso de mundos potencialmente habitables más allá de nuestro sistema solar y los desafíos de confirmar su existencia con datos de observación limitados. Si bien HD 137010b sigue siendo un planeta “quizás” por ahora, representa un objetivo valioso para futuras exploraciones.


















