La acumulación de microplásticos dentro del cuerpo altera procesos inmunológicos clave, según un nuevo estudio. La investigación, realizada en ratones y en laboratorio, muestra que estas partículas microscópicas interfieren con los macrófagos, las células inmunes responsables de eliminar patógenos y células muertas. Si bien aún falta evidencia directa en humanos, los hallazgos sugieren posibles implicaciones para la salud humana a medida que la contaminación por microplásticos continúa aumentando.
El problema de los plásticos no degradables
Los microplásticos se originan a partir de la descomposición de productos plásticos más grandes, incluidas botellas de agua, envases de alimentos y embalajes. Estas partículas ahora están omnipresentes en el medio ambiente, contaminan el aire, el suelo y el agua, y se han detectado en tejidos humanos como la sangre, la leche materna e incluso el cerebro. A pesar de su presencia generalizada, los científicos aún están descubriendo hasta qué punto contribuyen a las enfermedades.
El nuevo estudio revela que los microplásticos obstruyen físicamente los macrófagos, lo que dificulta su capacidad para fagocitar y descomponer microbios, hongos y desechos celulares dañinos. Esto es particularmente preocupante porque los macrófagos no pueden procesar estos materiales no biodegradables; simplemente se acumulan dentro de las células con el tiempo. Como explica el inmunólogo Justin Perry: “Eso da un poco de miedo, porque significa que realmente no hemos desarrollado una respuesta a ellos”.
Cómo los microplásticos alteran los procesos inmunológicos
Los macrófagos desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio inmunológico al consumir células muertas, lo que previene la inflamación y el daño tisular. El estudio demostró que cuando los ratones fueron expuestos a microplásticos, sus macrófagos lucharon por eliminar la materia celular muerta, lo que resultó en una acumulación de desechos celulares. Esta acumulación podría desencadenar una respuesta inflamatoria, contribuyendo potencialmente a trastornos autoinmunes.
Además, los microplásticos comprometían la capacidad de los ratones para combatir las infecciones por hongos. Los animales expuestos al hongo Aspergillus fumigatus experimentaron peores resultados de la enfermedad porque sus macrófagos no pudieron eliminar la infección de manera efectiva. Si bien esto no prueba un aumento de las tasas de infección en humanos, subraya el potencial de los microplásticos para debilitar las defensas inmunes.
Riesgos emergentes para la salud: fertilidad y enfermedades crónicas
La investigación también sugiere que los microplásticos podrían afectar la salud reproductiva. Los ratones macho expuestos a dosis regulares de microplásticos experimentaron una disminución en el recuento de espermatozoides durante 18 semanas, lo que genera preocupación de que estas partículas puedan contribuir a la disminución global del recuento de espermatozoides humanos.
Otros estudios han correlacionado la acumulación de microplásticos con afecciones como la aterosclerosis, la neurodegeneración y el cáncer, aunque aún no se ha establecido un vínculo causal directo. La acumulación de plástico no degradable dentro del cuerpo puede tener consecuencias a largo plazo para la salud que recién ahora comienzan a comprenderse.
¿Qué sigue?
Se espera que la contaminación por microplásticos aumente a medida que aumente la producción de plástico. Se necesitan más investigaciones para determinar con qué facilidad los macrófagos humanos acumulan estas partículas en el cuerpo y si esta acumulación se traduce en un mayor riesgo de enfermedad. Los hallazgos subrayan la urgente necesidad de abordar los desechos plásticos y su impacto ambiental para salvaguardar la salud humana.



















