Los medicamentos para bajar de peso no son una solución a la crisis de obesidad en el Reino Unido, advierte un alto funcionario de salud

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La creciente crisis de obesidad en el Reino Unido no se puede resolver únicamente con medicamentos, según el profesor Chris Whitty, principal asesor médico del gobierno. En un discurso reciente, Whitty advirtió contra la dependencia excesiva de medicamentos como Mounjaro y Wegovy (agonistas del GLP-1), citando efectos secundarios desagradables y la incapacidad de los medicamentos para proporcionar una solución duradera.

Una mirada crítica a los GLP-1

Si bien estos medicamentos pueden ser eficaces para perder peso, Whitty enfatizó que suspender el tratamiento a menudo conduce a una rápida recuperación de peso. Además, algunos usuarios experimentan reacciones adversas graves, como pancreatitis, pérdida de visión y embarazos inesperados en mujeres que toman anticonceptivos. Incluso en los casos más leves, los problemas gastrointestinales son comunes.

“¿Alguien en este grupo cree que la respuesta correcta es permitir que la obesidad aumente debido al marketing bastante agresivo de alimentos obesogénicos dirigidos a los niños y luego aplicarles agonistas de GLP-1 a la edad de 18 años?” Whitty cuestionó, subrayando las preocupaciones éticas y médicas de un enfoque drogodependiente.

La necesidad de un cambio sistémico

Whitty aboga por medidas preventivas de salud pública, como una regulación más estricta de la publicidad de comida chatarra y formulaciones de alimentos más saludables, como una estrategia más eficaz a largo plazo. Señaló a Francia, donde las tasas de obesidad se han mantenido estables desde 1990, como prueba de que las políticas proactivas pueden funcionar. En el Reino Unido, por el contrario, las tasas de obesidad han aumentado a pesar de décadas de esfuerzos.

Cabildeo e influencia de los medios

El fracaso a la hora de abordar la obesidad de forma eficaz se debe en parte a los agresivos esfuerzos de lobby de la industria alimentaria, que dan forma a las narrativas de los medios y disuaden a los políticos de implementar medidas audaces de salud pública. Las políticas que beneficiarían la salud pública a menudo se presentan como intervenciones de “estado niñera”, a pesar del amplio apoyo público a la acción.

Consenso de expertos

Los expertos en obesidad coinciden en que la medicación no debe sustituir una política alimentaria integral. Según Sonia Pombo de Acción sobre la Sal y el Azúcar, “los medicamentos para bajar de peso no son, y nunca deben ser tratados como, un sustituto de una política alimentaria fuerte y eficaz”. Katharine Jenner, de Obesity Health Alliance, añadió que depender de medicamentos para solucionar un problema causado por un entorno alimentario poco saludable es similar a “poner un emplasto en un sistema que continúa generando problemas de salud”.

Conclusión

La advertencia del profesor Whitty subraya la urgente necesidad de intervenciones sistémicas para abordar la crisis de obesidad del Reino Unido. Si bien los medicamentos para bajar de peso pueden desempeñar un papel, no pueden reemplazar las medidas preventivas (como la reformulación de los alimentos, las restricciones a la publicidad y políticas de salud pública más estrictas) que abordan las causas fundamentales del problema. La trayectoria actual es insostenible y se requieren medidas audaces para revertir el rumbo.