La ilusión de la Luna: ¿Por qué parece más grande en el horizonte?

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Durante milenios, los observadores han notado que la luna llena parece dramáticamente más grande cuando está cerca del horizonte que cuando está alta en el cielo. Este fenómeno, conocido como “ilusión lunar”, no se debe a efectos atmosféricos ni a cambios reales en el tamaño de la luna. Más bien, es un truco de percepción, arraigado en cómo nuestro cerebro procesa la información visual.

La persistencia de la ilusión

Las primeras teorías culpaban a la refracción atmosférica o a la niebla por magnificar la Luna, pero la fotografía moderna refutó esta idea. La luna en realidad parece aplastada debido a la distorsión atmosférica, no agrandada. Entonces, si no es la atmósfera, ¿qué la causa? Las investigaciones actuales apuntan a cómo nuestros cerebros interpretan el tamaño en relación con la distancia.

Cómo interpreta el cerebro el tamaño

Nuestra percepción del tamaño no es una simple medida; es un proceso de dos pasos. Primero, la retina registra el tamaño del objeto. En segundo lugar, el cerebro estima su distancia y ajusta en consecuencia el tamaño percibido (Ley de Emmert). Cuando la luna está cerca del horizonte, nuestro cerebro la interpreta erróneamente como si estuviera más lejos debido a los puntos de referencia circundantes, como árboles o edificios. Esta distancia percibida hace que el cerebro piense que debe ser más grande para parecer del mismo tamaño.

El papel de la perspectiva

La ilusión persiste incluso en fondos monótonos como el océano debido a cómo percibimos inconscientemente el cielo. La mayoría de la gente visualiza el cielo como un cuenco aplanado en lugar de un hemisferio. Esta perspectiva sesgada refuerza la idea de que la luna del horizonte está más lejos, lo que desencadena la distorsión del tamaño. El efecto es similar a la ilusión Ponzo, donde las líneas paralelas parecen diferir en longitud debido a la perspectiva convergente.

Probando la ilusión

Puedes experimentar este efecto tú mismo con un sencillo experimento. Mire fijamente una luz brillante durante unos segundos y luego mire una pared en blanco. La imagen residual parecerá cambiar de tamaño cuando desplaces la mirada entre superficies cercanas y distantes, lo que ilustra cómo la distancia afecta el tamaño percibido.

La ilusión de la luna no se trata de la luna en sí, sino de los atajos integrados en el cerebro para interpretar señales visuales.

A pesar de saber cómo funciona la ilusión, sigue siendo notablemente persistente, lo que demuestra el poder de los sesgos perceptivos arraigados. Ya sea que estés estudiando ciencias del cerebro o simplemente disfrutando del cielo nocturno, comprender la ilusión de la luna agrega otra capa de maravilla a esta vista celestial familiar.

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