El ejercicio aeróbico, especialmente cuando se realiza en grupos, puede ser tan eficaz como los tratamientos tradicionales para la depresión y la ansiedad leves, según un análisis exhaustivo de casi 80.000 participantes. El estudio, publicado en el British Journal of Sports Medicine, sugiere que la actividad física debe considerarse una opción de primera línea para quienes experimentan síntomas de menor nivel. Esto es particularmente relevante dadas las crecientes tasas de problemas de salud mental, especialmente entre adultos jóvenes y madres primerizas.
Hallazgos clave y eficacia
Los investigadores revisaron 63 estudios publicados para determinar cómo el ejercicio afecta la depresión y la ansiedad en varios grupos de edad, incluidas las mujeres embarazadas y en posparto. Las mejoras más significativas se observaron con ejercicios aeróbicos (correr, nadar, bailar) que elevaron la frecuencia cardíaca. El entrenamiento de resistencia y el yoga tuvieron un efecto menor, aunque aún notable.
Los programas de baja intensidad que duraron sólo un par de meses resultaron especialmente beneficiosos para la ansiedad, mientras que el ejercicio en grupo amplificó los efectos antidepresivos de todo tipo de actividad. Esto resalta la importancia de la interacción social junto con el esfuerzo físico.
“Ponerse en movimiento, en cualquier forma que funcione mejor para cada persona, puede ayudar a mitigar los síntomas de depresión y ansiedad”, dice el psicólogo Neil Munro de la Universidad James Cook.
Por qué esto es importante: una perspectiva global
Los hallazgos llegan en un momento crítico. La Organización Mundial de la Salud estima que más de 280 millones de personas en todo el mundo viven con depresión y 301 millones sufren trastornos de ansiedad. Los casos han aumentado en los últimos años, especialmente entre los jóvenes de 16 a 24 años. Además, entre el 15% y el 20% de las nuevas madres experimentan depresión o ansiedad durante el primer año posparto. Esto hace que las intervenciones accesibles y no farmacológicas, como el ejercicio, sean extremadamente valiosas.
Precauciones y consideraciones
Los expertos enfatizan que el ejercicio no reemplaza los tratamientos existentes como la terapia o la medicación, especialmente en los casos graves. Las personas con depresión debilitante pueden tener dificultades para iniciar el ejercicio sin antes estabilizar sus síntomas por otros medios.
El Dr. Brendon Stubbs, del King’s College de Londres, pide precaución y afirma que la investigación se centra en casos leves y no justifica la interrupción de la atención establecida. El profesor Michael Bloomfield de la UCL está de acuerdo y añade que el ejercicio debe verse como un complemento, no como un sustituto, de los tratamientos basados en la evidencia cuando esté clínicamente indicado.
En conclusión, el ejercicio, especialmente la actividad aeróbica realizada en grupo, representa un tratamiento de primera línea viable y accesible para la depresión y la ansiedad leves. Sin embargo, es crucial integrar este enfoque de manera responsable, asegurando que complemente en lugar de reemplazar las intervenciones clínicas comprobadas, particularmente para condiciones de salud mental más graves.
