La Agencia de Protección Ambiental (EPA) ha dado un paso importante hacia el desmantelamiento de la política climática al revocar una determinación científica clave que sustenta la autoridad del gobierno para regular las emisiones de gases de efecto invernadero. Esta acción, anunciada el jueves, desafía efectivamente el consenso científico ampliamente aceptado sobre el cambio climático y sus impactos.
El hallazgo de peligro: un respaldo crítico
En el centro de esta reversión está el “hallazgo de peligro” de 2009. Esta determinación, en gran parte desconocida para el público, estableció legalmente que el dióxido de carbono, el metano y otros gases de efecto invernadero representan un peligro claro y presente para la salud humana. Fue este hallazgo el que proporcionó a la EPA la base legal para regular las emisiones de vehículos, plantas de energía y otras fuentes importantes.
Sin esta base, la capacidad de la EPA para hacer cumplir las regulaciones relacionadas con el clima se debilita significativamente. La decisión de la administración Trump de rescindir el hallazgo cuestiona directamente décadas de investigaciones científicas revisadas por pares que demuestran el rápido y peligroso calentamiento de la Tierra.
Por qué esto es importante: ciencia versus política
La comunidad científica está abrumadoramente de acuerdo en que los gases de efecto invernadero atrapan calor en la atmósfera, lo que tiene consecuencias graves, como tormentas más intensas, destrucción de arrecifes de coral, derretimiento de glaciares y alteraciones ecológicas generalizadas. La Ley de Aire Limpio de 1970 exige que la EPA regule los contaminantes nocivos para la salud humana. El hallazgo de peligro amplió este mandato a los gases de efecto invernadero, reconociendo su impacto directo en el bienestar público.
Al desmantelar este hallazgo, la EPA esencialmente está cuestionando los fundamentos mismos de su autoridad climática. Esta medida sienta un precedente que podría socavar futuras regulaciones ambientales y retrasar aún más la acción sobre el cambio climático.
Las implicaciones a largo plazo de esta decisión siguen siendo inciertas, pero señala un claro alejamiento de la formulación de políticas basadas en la ciencia y hacia la priorización de los intereses económicos de corto plazo sobre la protección ambiental. La acción de la EPA plantea preguntas críticas sobre el futuro de la política climática de Estados Unidos y el compromiso del gobierno para abordar uno de los desafíos globales más apremiantes.
En conclusión: La revocación de la conclusión de peligro por parte de la EPA representa un revés significativo para la acción climática, socavando la autoridad de la agencia para regular las emisiones de gases de efecto invernadero y desafiando el consenso científico sobre el cambio climático. Esta medida probablemente conducirá a un debilitamiento de las protecciones ambientales y a mayores retrasos en la respuesta a la creciente crisis climática.
