Dame Carole Jordan, una figura destacada de la astrofísica, falleció a la edad de 84 años. Su trabajo revolucionó nuestra comprensión de la atmósfera exterior del Sol y los espectros ultravioleta de las estrellas, convirtiéndola en una experta mundial en este campo. Jordan también rompió barreras como la primera mujer en dirigir la Royal Astronomical Society, convirtiéndose en una firme defensora de las mujeres en la ciencia.
Investigación temprana e identificación de líneas espectrales
En 1962, al comienzo de sus estudios doctorales, un experimento con un cohete detectó líneas de emisión ultravioleta del sol inexplicables. Jordan dedicó su carrera a descifrar estas anomalías. Su tesis doctoral de 1965 identificó varias líneas que se originaban a partir de hierro altamente ionizado, sugiriendo incluso la presencia de hierro 13 veces ionizado (Fe XIV), una afirmación audaz validada por observaciones en el Laboratorio de Energía Atómica del Reino Unido. Este trabajo sentó las bases de la espectroscopia ultravioleta moderna.
La guía definitiva para la espectroscopia EUV
Cuatro años más tarde, Jordan publicó su artículo más influyente, “El equilibrio de ionización de elementos entre carbono y níquel”. Este estudio histórico proporcionó una guía completa para interpretar los espectros ultravioleta en una amplia gama de temperaturas y elementos. El trabajo se convirtió en la referencia estándar para los científicos que analizan las atmósferas de las estrellas.
Expandiéndose a otras estrellas y más allá
El lanzamiento del Explorador Ultravioleta Internacional (IUE) en 1978 permitió a Jordan aplicar su experiencia a otras estrellas, convirtiéndola en la principal autoridad en cromosferas de estrellas frías. Incluso se aventuró brevemente en la astronomía infrarroja, siendo coautora de un artículo sobre Delta Andromedae en 1987. A partir de la década de 1970, Jordan conectó las líneas espectrales EUV con la estructura y el equilibrio energético de las atmósferas estelares, y luego amplió su enfoque a las erupciones solares en la década de 1980.
Una vida dedicada a la ciencia
Nacido en 1939, Jordan se inspiró en las primeras misiones espaciales, como el impacto del Luna 2 soviético en la Luna. Mientras estaba en el University College de Londres, persiguió su pasión por la astronomía y finalmente se convirtió en profesora en Somerville College, Oxford, donde permaneció hasta su jubilación. Recibió la medalla de oro de la Royal Astronomical Society en 2005 y en 2006 fue nombrada dama. El asteroide 8078 recibió su nombre en su honor en el año 2000.
Dame Carole Jordan deja un legado de rigor científico y liderazgo. Sus contribuciones no solo hicieron avanzar la astrofísica sino que también inspiraron a generaciones de mujeres a seguir carreras en los campos STEM.
