Durante décadas, el crecimiento económico ha sido sinónimo de un aumento del nivel de vida e, igualmente, de un aumento vertiginoso de las emisiones de carbono. A medida que se acelera el cambio climático, la cuestión de si el crecimiento continuo es compatible con un planeta habitable se ha vuelto crítica. Un podcast reciente con los economistas Nick Stern y Jason Hickel explora dos enfoques opuestos: crecimiento verde y decrecimiento.
El caso del crecimiento verde
Nick Stern, profesor de la London School of Economics, aboga por el crecimiento verde. Este modelo sugiere que la expansión económica puede continuar si se da prioridad a industrias ambientalmente sostenibles. La idea es simple: orientar la inversión hacia energías renovables, tecnologías eficientes y economías circulares para desvincular el crecimiento de la contaminación.
Sin embargo, los críticos señalan que la historia muestra que el progreso tecnológico por sí solo no ha impedido el aumento de las emisiones. El efecto rebote (donde una mayor eficiencia conduce a un mayor consumo) a menudo socava los beneficios ambientales. Además, la transición a industrias verdes requiere una inversión inicial masiva, y el ritmo del cambio puede no estar a la altura de la urgencia de la crisis climática.
El argumento del decrecimiento
Jason Hickel, economista político de la Universidad Autónoma de Barcelona, aboga por el decrecimiento. Este enfoque exige una reducción deliberada de los sectores intensivos en recursos (combustibles fósiles, moda rápida, agricultura industrial) y al mismo tiempo priorizar el bienestar social y ecológico. El decrecimiento no se trata de austeridad; se trata de reducir las partes de la economía que dañan el planeta y al mismo tiempo expandir servicios esenciales como la atención sanitaria, la educación y la energía renovable.
El principal desafío del decrecimiento es su viabilidad política y económica. Reducir el PIB, incluso en sectores específicos, choca con el pensamiento económico dominante. Requeriría cambios significativos en el comportamiento del consumidor, las prácticas corporativas y las políticas gubernamentales. Pero si el crecimiento desenfrenado conduce al colapso climático, el decrecimiento puede convertirse en una necesidad inevitable.
Por qué esto es importante
El debate entre crecimiento verde y decrecimiento no es sólo académico; da forma a las decisiones políticas en los niveles más altos. El énfasis actual en el crecimiento a toda costa ignora los límites físicos de nuestro planeta. A medida que las crisis ecológicas se intensifican, no abordar la causa fundamental (la expansión implacable) podría tener consecuencias catastróficas.
En última instancia, la elección entre estos enfoques determinará si damos prioridad a las ganancias económicas a corto plazo o a la supervivencia planetaria a largo plazo. La cuestión ya no es si el crecimiento es posible, sino si vale la pena.
