La próxima misión Artemis 2 de la NASA, cuyo lanzamiento está previsto para el 1 de abril, enviará una tripulación de cuatro astronautas al espacio más lejos que cualquier ser humano ha viajado desde el programa Apolo. Este viaje histórico, un circuito de diez días alrededor de la Luna, conlleva una nueva serie de riesgos: la exposición a niveles peligrosos de radiación espacial. A diferencia de las misiones con destino a la Tierra, Artemis 2 se aventurará más allá de la protección del campo magnético del planeta, dejando a la tripulación vulnerable a las erupciones solares, las eyecciones de masa coronal (CME) y los rayos cósmicos de alta energía.
La creciente amenaza de la radiación espacial
La actividad solar es cíclica y alcanza su punto máximo en lo que se conoce como máximo solar. Aunque la actividad puede estar disminuyendo, todavía es posible que se produzcan tormentas extremas. Las erupciones solares y las CME expulsan ráfagas masivas de partículas cargadas que, sin la atmósfera terrestre y el campo magnético como escudo, pueden representar un grave riesgo para la salud de los astronautas. Los rayos cósmicos, que se originan más allá de nuestro sistema solar, presentan un peligro adicional y continuo.
Por qué esto es importante: La radiación espacial no es sólo una preocupación teórica. Las dosis altas pueden dañar el ADN, aumentar el riesgo de cáncer e incluso causar una enfermedad aguda por radiación. Garantizar la seguridad de la tripulación requiere monitoreo y pronóstico del clima espacial en tiempo real.
Previsión y colaboración mejoradas
Para mitigar estos riesgos, la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) están trabajando juntas para brindar un mejor apoyo al clima espacial. El Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC) está enviando pronosticadores directamente al Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston durante la misión.
“En SWPC estamos totalmente preparados para apoyar la misión Artemis 2”, dice Shawn Dahl, coordinador de servicios de SWPC.
Esta colaboración garantiza que las decisiones sobre la seguridad de la tripulación se puedan tomar rápidamente, basándose en los datos más recientes. El equipo SWPC trabajará junto con el Grupo de Análisis y Radiación Espacial (SRAG) de la NASA, proporcionando apoyo instantáneo para la toma de decisiones en caso de un evento de protones energéticos solares (SPE).
Pruebas y preparación
En abril y mayo de 2025, se llevó a cabo en SWPC un ejercicio de banco de pruebas a gran escala en el que participaron más de 70 participantes de la NASA, la Fuerza Aérea de EE. UU., empresas espaciales comerciales e instituciones de investigación. El ejercicio simuló una tormenta de radiación, fortaleciendo la colaboración y evaluando productos del clima espacial.
El objetivo: No solo apoyar a Artemis 2, sino también perfeccionar los pronósticos para futuras misiones al espacio profundo, incluido un puesto lunar tripulado y eventuales expediciones humanas a Marte.
Optimismo basado en datos
A pesar de los riesgos inherentes, los funcionarios de la NASA expresan confianza en su preparación. Jamie Favors, director del programa de meteorología espacial de la NASA, enfatizó las mejoras tanto en las capacidades técnicas como en la comunicación entre agencias.
“Desde una perspectiva puramente meteorológica espacial, creo que en este momento nos sentimos optimistas y confiados”, dijo Favors.
El enfoque se basa en modelos de creación de consenso, similares a los pronósticos de huracanes: integrando múltiples fuentes de datos para refinar las predicciones. Los equipos del SWPC de la NOAA, el SRAG de la NASA y la Oficina de Análisis del Clima Espacial de la Luna a Marte operarán las 24 horas del día durante la misión, monitoreando las condiciones y proporcionando alertas según sea necesario.
La misión dependerá de un flujo constante de datos tanto de activos en el espacio como de observaciones terrestres, que se incorporarán continuamente a los modelos de pronóstico.
El resultado final: Artemis 2 marca un paso significativo hacia la exploración del espacio profundo, pero también subraya la necesidad crítica de un pronóstico sólido del clima espacial y una gestión colaborativa de riesgos. La NASA y la NOAA se están tomando en serio esta amenaza y sus preparativos conjuntos tienen como objetivo garantizar la seguridad de la tripulación mientras se aventuran más allá del abrazo protector de la Tierra.



















