Los peces antárticos exhiben una precisión arquitectónica inesperada en la construcción de nidos

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Los peces antárticos en el mar de Weddell demuestran un comportamiento de anidación sorprendentemente organizado, construyendo vecindarios de nidos en patrones distintos y repetitivos. Este descubrimiento, publicado recientemente en Frontiers in Marine Science, destaca la complejidad de los ecosistemas antárticos y refuerza los argumentos a favor de su preservación.

Disposiciones de nidos únicas

Las imágenes submarinas revelaron más de 1.000 nidos construidos por el bacalao de aleta amarilla dispuestos en cinco formaciones consistentes: grupos, medias lunas, formas de U, líneas y óvalos. Algunos nidos eran solitarios, pero la mayoría formaban agrupaciones organizadas. Inicialmente, los investigadores se preguntaron sobre las huellas de formas perfectas en el fondo marino, descartando teorías anteriores de que fueron hechas por focas o hielo que caía.

La consistencia de estas formaciones sugiere que los peces planifican deliberadamente sus lugares de anidación, probablemente para mejorar la protección de sus huevos contra los depredadores. La agrupación parece ser una estrategia común, con múltiples nidos agrupados muy juntos. Los peces que dependen menos de la defensa colectiva pueden utilizar nidos individuales más grandes.

Importancia ecológica y amenazas

El Mar de Weddell, ya conocido por albergar la colonia de peces reproductores más grande del mundo, ahora muestra otra capa de sofisticación ecológica. Esto refuerza la importancia de proteger este entorno único de amenazas emergentes.

Varias naciones están interesadas en explotar los recursos antárticos mediante la minería o la pesca en los fondos marinos, a pesar de las protecciones de los tratados internacionales actuales. El biólogo marino Thomas Desvignes destaca que esta nueva investigación “ofrece una razón más por la que deberíamos proteger el mar de Weddell”. La alteración de estos ecosistemas podría devastar la vida silvestre local y socavar la estabilidad de este delicado entorno.

Investigación en curso

Se necesitan más expediciones para determinar cuántos peces utilizan los nidos y si los grupos sirven como señuelos o estructuras de defensa comunitaria. Comprender el alcance total de este comportamiento será crucial para que los esfuerzos de conservación sean eficaces. El descubrimiento inicial se realizó en 2019, después de que un gran trozo de hielo se desprendiera de la plataforma de hielo Larsen, exponiendo un fondo marino previamente inexplorado.

La disposición deliberada de los nidos subraya que los ecosistemas antárticos no son sólo paisajes áridos y helados, sino comunidades complejas y vivas que merecen ser salvaguardadas.