Amoníaco encontrado en Europa: nuevas pistas sobre la química y la habitabilidad de los océanos

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Un nuevo análisis de datos de décadas de antigüedad de la misión Galileo de la NASA confirma por primera vez la presencia de compuestos que contienen amoníaco en Europa, la luna de Júpiter. Este descubrimiento es importante porque sugiere una conexión potencial entre el océano subterráneo de Europa y su superficie, y proporciona información crítica sobre la habitabilidad de la luna.

La importancia del amoníaco

El amoníaco actúa como un “anticongelante” natural, reduciendo el punto de congelación del agua hasta 100 Kelvin (aproximadamente -173°C). Esto significa que incluso en las gélidas condiciones del Sistema Solar exterior, el amoníaco puede ayudar a mantener océanos de agua líquida debajo de capas heladas. La presencia de amoníaco no garantiza la vida, pero aumenta drásticamente las posibilidades. Se cree que Europa alberga un vasto océano de agua salada bajo una gruesa capa de hielo. El amoníaco podría estabilizar este océano, haciéndolo más hospitalario para posibles formas de vida.

Cómo se hizo el descubrimiento

El Dr. Al Emran, investigador del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, volvió a examinar datos de archivo del espectrómetro de mapeo del infrarrojo cercano (NIMS) de la nave espacial Galileo, que sobrevoló Europa en la década de 1990. Identificó una característica distintiva de absorción de amoníaco en los espectros a 2,20 micrones. Los candidatos más probables para esta señal son el hidrato de amoníaco y el cloruro de amonio.

La clave aquí es que el amoníaco no permanece por mucho tiempo en el duro entorno de radiación de Júpiter. Su presencia sugiere que estos compuestos fueron transportados recientemente desde el océano subterráneo de Europa a la superficie. Esto podría suceder mediante criovulcanismo (volcanes helados) o procesos geológicos similares.

Implicaciones para la estructura y el océano de Europa

La detección de amoníaco implica una capa de hielo más delgada de lo que se pensaba anteriormente. Una capa más gruesa habría permitido que el amoníaco se degradara antes de llegar a la superficie. La presencia de amoníaco también sugiere que el océano de Europa está químicamente reducido y tiene un pH alto. Este entorno podría ser favorable para ciertos tipos de vida.

“Ocultos en los datos había débiles señales de amoníaco cerca de fracturas en la superficie helada de la luna, a través de las cuales se esperaba que ascendiera agua líquida que contenía compuestos de amoníaco disueltos”. – Dr. Al Emran

Por qué esto es importante más allá de Europa

Si bien se han encontrado especies portadoras de amoníaco en otros cuerpos helados (Plutón, Encelado, etc.), esta es la primera detección definitiva en Europa. El nitrógeno es un componente fundamental de la vida tal como la conocemos, por lo que encontrar compuestos que contengan nitrógeno aumenta el interés astrobiológico en Europa. Misiones futuras como Europa Clipper de la NASA y JUICE de la ESA investigarán más a fondo la habitabilidad potencial de esta luna.

Este descubrimiento enfatiza que Europa es un mundo dinámico con actividad geológica continua. La señal de amoníaco no es sólo una presencia estática; es evidencia de un proceso que trae activamente material del océano a la superficie, lo que lo convierte en un objetivo principal en la búsqueda de vida extraterrestre.

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