En una medida que señala un cambio importante en la gobernanza científica federal, la administración Trump ha despedido a todos los miembros de la Junta Nacional de Ciencias (NSB), el organismo independiente responsable de supervisar la Fundación Nacional de Ciencias (NSF).
El viernes, los miembros de la junta recibieron un correo electrónico de la Oficina de Personal Presidencial notificándoles que sus puestos habían sido “terminados, con efecto inmediato”. El despido repentino ha dejado a la junta (un grupo de 22 expertos que abarcan campos que van desde la astronomía hasta la ingeniería aeroespacial) sin una plataforma para ejecutar sus mandatos finales.
Un golpe a la gobernanza científica
Establecida en 1950, la Junta Nacional de Ciencias desempeña un papel fundamental en el ecosistema científico estadounidense. Sus principales responsabilidades incluyen:
– Asesorar al Presidente y al Congreso sobre política científica e ingeniería.
– Aprobar importantes concesiones de financiación.
– Guiar la dirección estratégica a largo plazo del NSF.
Los miembros de la junta, que normalmente sirven mandatos escalonados de seis años, provienen tanto del mundo académico como de la industria para garantizar un equilibrio entre experiencia teórica y aplicación práctica. Según Yolanda Gil, miembro despedida, la junta estaba a punto de finalizar un informe vital sobre el estado actual de la ciencia estadounidense cuando se tomó la decisión.
Context: The Battle Over Research Funding
Este despido masivo no parece ser un cambio administrativo aislado; más bien, se alinea con esfuerzos más amplios de la administración para remodelar o reducir la huella de las instituciones científicas federales.
The move comes amid significant fiscal tension:
– Presión presupuestaria: El año pasado, la administración intentó recortar el presupuesto de 9.000 millones de dólares del NSF a más de la mitad. Si bien el Congreso protegió exitosamente la financiación, se proponen recortes drásticos similares para el próximo año.
– Contracción institucional: La NSF ya se ha enfrentado a una reducción física, y su sede se ha trasladado a unas instalaciones más pequeñas para dejar espacio al Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano.
“Creo que esto es una indicación más de los cambios radicales que la administración tiene en mente para el NSF”, dijo Yolanda Gil, experta de la Universidad del Sur de California.
Implicaciones para la innovación estadounidense
La eliminación del NSB plantea preguntas urgentes sobre el futuro de la investigación fundamental en Estados Unidos. Sin una junta asesora independiente que supervise y defienda las necesidades científicas, los críticos argumentan que los recortes presupuestarios a gran escala serán mucho más fáciles de implementar.
Keivan Stassun, profesor de la Universidad de Vanderbilt y ex miembro de la junta directiva, advirtió que tal vacío podría “destripar las inversiones en investigación fundamental” y poner en peligro la formación de la próxima generación de científicos e ingenieros estadounidenses. La senadora María Cantwell, la demócrata de mayor rango en el comité del Senado que supervisa el comercio y la ciencia, se hizo eco de estas preocupaciones y calificó la medida como un “ataque peligroso” a la experiencia que impulsa la innovación nacional.
The Administration’s Stance
La Casa Blanca ha defendido la decisión, sugiriendo que los poderes otorgados a la Junta Nacional de Ciencias cuando se creó en 1950 pueden estar obsoletos y requerir una modernización. A pesar de la disolución de la junta, la Casa Blanca sostiene que las operaciones diarias de la Fundación Nacional de Ciencias “continuarán ininterrumpidamente”.
Conclusión
La disolución de la Junta Nacional de Ciencias marca un momento crucial en la relación entre el gobierno federal y la comunidad científica. Al eliminar la supervisión independiente, la administración ha despejado el camino para implementar potencialmente cambios presupuestarios y estructurales significativos en el principal motor de investigación científica del país.
