Los arqueólogos han desenterrado en Serbia una fosa común que data de hace 2.800 años y que contiene los restos de mujeres y niños que fueron asesinados sistemáticamente. El descubrimiento arroja luz sobre el desarrollo temprano de la brutalidad organizada en la Edad del Hierro europea, sugiriendo una estrategia calculada de violencia.
Sitio y contexto histórico
El sitio, ubicado cerca de la moderna ciudad de Hrtkovci, ha estado habitado desde el sexto milenio a.C., siendo testigo de ciclos de asentamiento y migración. En el siglo IX a.C., la región experimentó una tensión creciente entre los grupos nómadas y asentados por la propiedad de la tierra y los recursos. Este período estuvo marcado por conflictos a medida que las poblaciones se desplazaban y consolidaban alrededor de lugares estratégicos como Gomolava. El sitio en sí estaba en una intersección crítica, tanto geográfica como políticamente, lo que lo convertía en un punto álgido de violencia.
El descubrimiento: brutalidad y eficiencia
La tumba, de tamaño pequeño (menos de 10 pies de diámetro y 1,6 pies de profundidad), contenía los restos de 77 personas. Más del 70% eran mujeres y el 69% eran niños. La evidencia de los esqueletos revela un trauma extenso e intencional, principalmente en la cabeza, lo que sugiere ataques brutales a corta distancia con armas contundentes. La ubicación de las lesiones implica que los atacantes pueden haber tenido una ventaja en altura o movilidad, posiblemente a través de caballos. Los investigadores describen la violencia como “severa, deliberada y eficiente”. La tumba también contenía restos de animales, incluido un esqueleto completo de vaca joven en el fondo, posiblemente como parte de un acto ritual o simbólico.
Víctimas heterogéneas: sin vínculos familiares
Los análisis de ADN mostraron vínculos familiares estrechos mínimos entre las víctimas, lo que descarta una simple redada en un solo asentamiento. Además, el análisis de isótopos de estroncio del esmalte dental indicó que más de un tercio de los enterrados no eran locales de la región de Gomolava, lo que sugiere que las víctimas fueron recolectadas en múltiples lugares. Esto apunta a un acto deliberado de reunir y matar a personas de diversos orígenes.
Posibles motivaciones y teorías
Aún se desconoce el motivo exacto de la violencia, pero el período estuvo marcado por la inestabilidad. La afluencia de diferentes grupos culturales a la cuenca de los Cárpatos, combinada con tensiones sobre el uso de la tierra, puede haber alimentado el conflicto. Los investigadores proponen que los asesinatos no fueron aleatorios sino que tenían como objetivo perturbar las comunidades enemigas eliminando a mujeres y niños, algo vital para su supervivencia y la de las generaciones futuras.
Evidencia de alteración deliberada
En 1954 se descubrió en el mismo lugar una segunda fosa común del mismo período. La presencia de ambas tumbas, que contienen restos humanos junto con objetos valiosos, sugiere que los asesinatos pueden haber sido parte de una estrategia más amplia para desestabilizar a grupos rivales. Los investigadores concluyen que la violencia fue un método calculado de resolución de conflictos, diseñado para afirmar el poder y erradicar la oposición.
Este descubrimiento es significativo porque proporciona una visión poco común del desarrollo de la violencia sistemática en la Europa prehistórica. La evidencia sugiere que la brutalidad organizada no fue una invención posterior sino una herramienta calculada utilizada por las sociedades primitivas para resolver conflictos y controlar el territorio.
